En pocos días, el lechón deja a la madre, cambia de alimento, de ambiente y de sistema de defensas. Pasa de inmunidad pasiva a inmunidad activa.
Lo que ocurre entre el destete y los 70 días define cómo llegará al engorde, y la nutrición es una de las herramientas más importantes para acompañar esa transición.
El destete, un punto de quiebre
El destete es uno de los momentos más estresante en la vida productiva del cerdo. No se trata de un cambio aislado, sino de cuatro cambios que el lechón enfrenta al mismo tiempo:
- Se separa de la madre, con el estrés que eso implica.
- Pasa de la leche a una dieta seca, (creep feeding).
- Cambia de sala y de ambiente, y muchas veces también de grupo.
- Su sistema digestivo e inmunitario todavía es inmaduro y debe adaptarse a la nueva alimentación.
Todo ocurre en pocos días, justo cuando el lechón empieza a comer solo. Por eso la recría, también llamada Sitio 2, es una etapa decisiva: lo que se gana o se pierde en estas semanas se refleja después en el engorde.
Un sistema digestivo en transición
Al momento del destete, el aparato digestivo del lechón está preparado para la leche materna, no para los cereales, por lo que en los primeros alimentos utilizamos proteína de origen animal para favorecer la digestibilidad. Produce grandes cantidades de lactasa, la enzima que digiere la lactosa de la leche, mientras que los niveles de amilasa, necesaria para aprovechar los almidones de origen vegetal, todavía son bajos, proteasa para las proteínas y lipasas para las grasas.
A lo largo de la recría esa situación cambia. Hacia el final de la etapa, el sistema digestivo madura: aumenta la producción de amilasa, se desarrollan las vellosidades intestinales y el lechón gana capacidad para digerir y asimilar proteínas y almidones de origen vegetal.
Esta evolución explica la lógica de la nutrición en Sitio 2. La dieta no puede pasar de golpe de la leche a un alimento a base de maíz y soja: tiene que bajar su complejidad de manera gradual, al mismo ritmo en que madura el aparato digestivo. Cada fase del programa nutricional acompaña ese proceso con ingredientes de alta digestibilidad y una formulación ajustada a lo que el lechón puede aprovechar en cada momento.
Defensas en reconstrucción
El desafío no es solo digestivo. Durante las primeras semanas de vida, el lechón está protegido por los anticuerpos que recibió de la madre a través del calostro. Esa inmunidad pasiva empieza a disminuir justamente en el período del destete.
Al mismo tiempo, el estrés de la separación, el cambio de dieta y el nuevo ambiente impactan sobre su sistema inmunológico. El resultado es una etapa en la que el animal es más vulnerable, mientras todavía está desarrollando su propia inmunidad activa.
Por eso, la salud intestinal y la sanidad son tan importantes como el crecimiento. Un intestino que funciona bien no solo absorbe mejor los nutrientes: también es parte central de las defensas del lechón.
Los tres desafíos nutricionales de la recría
Con este escenario, la nutrición en Sitio 2 tiene que resolver tres desafíos que están conectados entre sí:
| Desafío | Por qué importa | Qué necesita el lechón |
| Consumo adecuado | Sin consumo no hay nutrientes ni crecimiento. Es el primer obstáculo después del destete. | Un alimento atractivo, que facilite la aceptación de la dieta seca. Estimular el consumo de agua. |
| Salud intestinal | Un intestino sano aprovecha mejor el alimento y sostiene las defensas. | Ingredientes de alta digestibilidad, acordes a su sistema digestivo inmaduro. |
| Ganancia de peso | Es el resultado visible de los dos anteriores y la base del desempeño posterior. | Requerimientos nutricionales cubiertos en cada etapa. |
Los tres se encadenan: si el lechón no come lo suficiente, no hay nutrientes para sostener la salud intestinal; y sin un intestino sano, el alimento consumido no se transforma en ganancia de peso.
La respuesta es una transición gradual: pasar de una dieta compleja, cercana a la leche materna, a dietas más sencillas a base de maíz y soja, bajando la complejidad en cada fase. En la práctica, los presupuestos de alimento de cada fase pueden ajustarse según el peso al destete, las instalaciones, el manejo y la situación sanitaria de cada granja.
El objetivo: un lechón preparado para el engorde
La referencia productiva es clara: durante la recría, el lechón debería ganar entre 480-520 gramos por día y alcanzar entre 28 y 30 kg a los 70 días de vida. Pero el peso es solo una parte del resultado.
Un lechón bien recriado llega al final de la etapa con:
- Las vellosidades intestinales desarrolladas y la secreción enzimática necesaria para aprovechar materias primas de menor complejidad.
- Adaptación completa al alimento seco y un alto consumo.
- El sistema inmunológico recuperado del estrés del destete y su inmunidad activa desarrollada.
Eso es lo que significa llegar «preparado». Y tiene consecuencias directas en la etapa siguiente: los lechones que terminan la recría sanos y con un peso adecuado logran mejor índice de conversión y mayor ganancia de peso, y alcanzan el peso de faena en menos tiempo. Su sistema digestivo maduro les da mayor eficiencia para producir tejido magro.
En otras palabras, buena parte de la rentabilidad del engorde se construye en Sitio 2.
Acompañar cada fase
En Vetifarma acompañamos la recría desde hace 30 años con formulación, asesoramiento técnico y programas nutricionales pensados para cada etapa del lechón. Sabemos que en Sitio 2 cada detalle cuenta: la presentación del alimento, la digestibilidad de sus ingredientes y la manera en que cada fase prepara a la siguiente.
Por eso seguimos buscando nuevas respuestas para esta etapa. Muy pronto vamos a compartir una nueva forma de acompañar la recría.
